Thawing shellfish properly

7 Dec 2017
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We are nearing Christmas and shellfish starts to run out of the points of sale. There are many consumers who already have their prawns, langoustines or shrimps ready to be taken out of the freezer but, do we know how to thaw shellfish properly?

Here are some tips to make your Christmas lunches and dinners with frozen shellfish a success.

The importance of good hygiene

Before handling any food, keep in mind that hygiene is one of the most important elements to get your hands on the work in the kitchen and avoid poisoning.

The Spanish Agency for Consumption, Food Safety and Nutrition of the Ministry of Health (AECOSAN) reminds that we have to wash our hands with soap and water before touching food, and make sure that our kitchen utensils, rags, tissues and the surface on which we are going to cook are unpolluted.

Do not brake the cold chain

In the case of products that have been bought fresh, it is important not only thawing the shellfish, but also about how long in advance it should remain in the freezer to ensure its optimum quality (AECOSAN recommends a minimum of 24 hours).

Obviously, that does not happen in the case of frozen shellfish, but we must avoid breaking the cold chain, since it is essential for the product to keep its properties intact.

El consejo de AECOSAN es guardar los alimentos con rapidez en el congelador una vez comprados. Un truco es dejar el marisco congelado para el final mientras estamos haciendo la compra, de manera que el tiempo que transcurra entre que lo adquirimos en el punto de venta y lo metemos en el congelador de casa sea el mínimo posible.

La Agencia recuerda, además, que debemos revisar siempre la fecha de caducidad de los alimentos que tenemos en el congelador y que nunca debemos volver a congelar ningún alimento que haya sido previamente descongelado.

¿Crudo o cocido?

Ya tenemos nuestro marisco a punto en el congelador y por fin ha llegado el momento de descongelarlo. ¿Qué hacemos? Si no somos muy expertos en la materia, lo primero que tenemos que comprobar es si el marisco congelado que hemos comprado está crudo o ha sido cocido previamente.

Si el marisco está crudo y tiene cáscara, la mayoría de los productores recomiendan sumergirlo en agua fría durante unos minutos mientras se descongela y, a continuación, ponerlo a escurrir encima de un recipiente con rejilla dispuesto sobre un plato u otro recipiente similar, donde vaya cayendo el agua sobrante.

Si, por el contrario, el marisco no tiene cáscara, lo aconsejable es dejar que se descongele también sobre una rejilla, pero dentro de la nevera.

En caso de que el marisco congelado ya esté cocido, basta con descongelarlo en la nevera antes de proceder a cocinarlo a nuestro gusto.

Observar el aspecto del marisco

Sea cual sea el método de cocinado que vayamos a utilizar (cocido, frito, a la plancha, etc.) debemos asegurarnos de que el marisco se ha descongelado completamente. Para ello, lo mejor es fijarnos en la textura del producto, tanto en su exterior como en su interior.

Si, al presionar el marisco, notamos que está duro por dentro (esto es fácil de comprobar con los crustáceos con cáscara) significa que necesita más tiempo de descongelación.

Hay que tener en cuenta que una descongelación insuficiente nos dará problemas a la hora de cocinar el marisco, especialmente si optamos por hacerlo a la plancha.

Si seguimos todos estos pasos, podemos estar seguros de que las propiedades organolépticas de nuestro marisco congelado (color, sabor, textura y aroma) serán óptimas. Además, también conservaremos intactas las propiedades que no vemos, es decir, las nutricionales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca el alto valor nutricional del marisco, muy beneficioso para la salud por su riqueza en proteínas, ácidos grasos Omega-3, vitaminas y minerales.

¡Ya estamos listos para cocinar!

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