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Vigo
es uno de los puntos obligados en la visita a Galicia. Especialmente
el turismo que llega por el mar, los grandes cruceros hacen aquí
escala, convirtiendo su puerto en uno de los más frecuentados
del Norte de España.
Antes
de los rellenos realizados y de la construcción del puerto
pesquero, el mar llegaba hasta estos soportales. Todavía
conserva el regusto marinero con sus porches, sus pequeñas
casas con balcones de hierro y madera, y sus tabernas. Plazuelas
y escaleras y cruceros componen un sugerente conjunto marinero.
El Castro fue asiento
de la primera población prehistórica de Vigo. El parque
ofrece extensas zonas verdes arboladas, con la fortaleza en lo alto,
de excelentes vistas sobre la ría y el valle del Fragoso.
El otro mirador, A Guía, está coronado por la ermita
de Nuestra Señora de las Nieves, que servía de referencia
a los pilotos de las embarcaciones. El Hermoso parque es también
hoy una zona residencial.
La
orilla izquierda de la ría de Vigo es toda una sucesión
de playas: desde la curvilínea playa de Samil, pasando por
la breve
de Coruxo hasta la de O Bao, de finísima arena, protegida
por la isla de Toralla. A continuación, la playa de Canido
y su zona residencial, primer proyecto de ciudad satélite.
Pero
el mayor atractivo corresponde sin duda a las Islas Cíes,
una deliciosa excursión de una hora en barco para disfrutar
del sol y la brisa atlántica, para descansar en sus playas
paradisiacas. Próximas y lejanas a la vez, estas islas siempre
cautivan al visitante. Es uno de los parques naturales de Galicia.
Pero
es la propia ciudad, con su dinamismo envuelto en un paisaje excepcional,
lo que tal vez más atraiga, máxime cuando se asciende
a alguno de sus miradores, para contemplar un panorama en el que
las formas urbanas se diluyen en le horizonte marino, con ese particular
combinación - probablemente irrepetible - de sierras, rías,
playas, islas y valles, envueltos en un azul brillante y luminosa,
propio de latitudes.
[como
llegar]
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